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5 pasos para reconocer y sanar tus miedos

5 pasos para reconocer y sanar tus miedos

5 pasos para reconocer y sanar tus miedos

Hoy les compartiré mi visión sobre la importancia de que encontremos un espacio sagrado para nosotras mismas que nos ayudará a sanar nuestras emociones...

Mencionaré las consecuencias de no hacerlo; y por último, les ofreceré algunas técnicas sencillas para usar en esos espacios para volver a un balance de cuerpo, mente y corazón.

Me animé a escribir sobre este tema porque me doy cuenta de que muchas mamas sentimos la necesidad de generar un espacio personal como refugio cuando estamos desequilibradas.

Ahora bien, les pregunto, ¿cuántas de ustedes al sentir esa necesidad respetan ese deseo del “alma” y como resultado se toman un espacio de tiempo destinado exclusivamente a reconectar con su ser y sentir su corazón? Bueno, mi deseo es que después de que lean este artículo, muchas más se animen, tomen consciencia y usen las herramientas sencillas que hoy les regalo.

Primero y para recapitular, hay que empezar por recordar un principio básico: si nosotras estamos bien emocionalmente, ¡nuestros hijos estarán aún mejor! Además, recuerden que los niños aprenden las herramientas para alcanzar la felicidad de nosotros, sus padres.

 

"La naturaleza es sabia, primero debemos cuidar nuestra energía (cuerpo, mente, corazón) para luego poder ocuparnos de la mejor forma de otro ser humano"

 

En mi experiencia como mamá y terapeuta Reiki, he notado que a la gran mayoría de mamás nos cuesta muchísimo darnos cuenta de nuestras propias necesidades. Y esto es así porque desde que entra un hijo a nuestras vidas, todo cambia, nuestra mirada y enfoque principal se vuelca a los niños. Lamentablemente después de un tiempo, esta falta de auto-evaluación, auto-conocimiento, auto-regulación, auto-observación, auto-estima, y/o auto-valoración tendrá sus consecuencias en nuestro campo físico, emocional y afectará nuestro bienestar y felicidad.

La naturaleza es sabia, primero debemos cuidar nuestra energía (cuerpo, mente, corazón) para luego poder ocuparnos de la mejor forma de otro ser humano. Eso es lo lógico, pero no siempre pasa, porque las hormonas, la fuerza que nos caracteriza como mujeres hace que “siempre” tengamos o creamos que tenemos esa energía inagotable para nuestros hijos y eso “otro” que sucede a nuestro alrededor siempre toma la prioridad frente a nosotras mismas.

Es muy común hoy en día escuchar a las mamás quejarse y decir que no tienen tiempo ni de tomar un café caliente y del agotamiento general que sufren porque el bebé no duerme, etc, y si no es el bebé son las otras tareas que nos distraen de estar con nosotras mismas. Siempre le pregunto a las mamás que harán frente a esta situación y la verdad es que casi todas se ven a sí mismas como víctimas de las circunstancias y/o no encuentran una solución tan fácilmente para salir de ese estado.

Lo que pasa es que al ser mamás y sobretodo primerizas surge un nuevo rol, que nos abruma, sentimos mucha responsabilidad y puede llegar a generar tantas emociones de baja frecuencia como lo son el miedo, ansiedad, rabia, tristeza, etc. Esas emociones definitivamente nos controlan y no nos dejan sentir con claridad nublando nuestras propias necesidades.

En mi rol de coach ante esta situación donde las mamás se sienten abrumadas, les pregunto, ¿pero entonces de quién es la responsabilidad de cambiar esta situación? Nadie lo hará por ti, si no lo haces tú… ¿quien lo hará?.

Es un tema preocupante, y hoy les hago un llamado amoroso a la reflexión. Es un estado de consciencia que debemos adquirir pronto por el bien de todos.  

 

¡Es cuestión de SOLTAR!

Todo radica en que muchas mamás piensan que eso no es posible en su día a día, y la verdad y la buena noticia que les regalo hoy es que una vez que uno decide tomar un espacio para uno, las formas aparecen, también las soluciones como de forma mágica. ¡¡¡Es solo cuestión de Soltar!!!

Ahora bien, ¿qué debemos soltar? Debemos soltar el control, la necesidad de hacerlo todo bien y perfecto, la necesidad de hacerlo siempre en primera persona, la necesidad de supervisarlo todo, la necesidad de SER una super mujer.  Debemos reconocer nuestras limitaciones y necesidades sin miedo al juicio de otro, el rechazo, o la no aceptación.

 

Las consecuencias de no crear ese espacio amoroso para mí

¿Qué pasa si no soltamos y no tomamos ese espacio sagrado? Pueden pasar muchas cosas dentro de las cuales se encuentran que las emociones de baja frecuencia como la tristeza se profundice y se vuelva una depresión, se genere falta de motivación o interés, agotamiento, falta de ánimo, irritabilidad, cansancio, conflicto, acumulación de emociones como la ansiedad, rabia, tristeza que en algún momento comienzan a afectar nuestro cuerpo físico y se manifiesten en enfermedades.

También puede generar conflictos en la pareja por nuestro malestar interno. Y por supuesto suele ocurrir que nos desconectamos de nuestro propósito en la vida más allá de ser mamá, pero ese tema lo tratare en mi próximo artículo.

Hay muchas consecuencias cuando uno no está en paz, y si uno no está bien, todo el entorno empieza a caer en caos y crisis. Si yo cambio, definitivamente el entorno también cambia favorablemente porque a nivel de energía atraemos aquello que sentimos o somos. Mientras más en paz este yo, mas en paz estará mi entorno y la vibración del amor tomará lugar en el lugar de la vibración del miedo, ¿me expliqué?

 

El propósito de un espacio para ti

Desde mi punto de vista y en mi experiencia como sanadora holística, hay un problema en postergar estos espacios, por lo que seguiremos sintiendo esa sensación insatisfecha del alma que hará que no podamos disfrutar plenamente del momento PRESENTE con nuestros hijos, ya que no estamos en el balance necesario que requiere nuestro ser.

También es importante que sepan que nuestro ego (mente) nos engaña y siempre nos hace pensar que lograremos ese espacio más adelante (en algún momento futuro irreal) y seguiremos postergando ese encuentro con nosotras mismas y peor aun anhelando tenerlo sin darnos cuenta a nivel consciente. Y saben ¿por qué? Porque el ego no quiere que estemos en paz, todo lo contrario, desea que vivamos en conflicto. La buena noticia es que teniéndolo claro veremos como el ego nos sabotea constantemente para evadir lo que es realmente importante hacer.

Otra buena noticia, un deseo del alma no se puede apagar, como apagamos el despertador por la mañana. Ese deseo siempre existirá, el alma siempre nos llama para guiarnos, hace el intento de llegarnos al corazón para que hagamos el trabajo necesario para estar en paz. 

Es importante aclarar que cuando hablo de espacios con nosotras mismas, me refiero a espacios que creamos con la intención de sentir qué nos pasa, básicamente sentir nuestro corazón.

Insisto, no son espacios para evadir lo que estamos sintiendo (aunque esos también tienen un propósito en la vida jaja), sino para reconectar con nuestra alma. Puede ser contigo misma, con amigas, con terapeutas, pero son espacios destinados al reconocimiento de los retos presentes, emociones, y por ende que conducen a la sanación de tu ser.

Habiendo entendido lo anterior, pasemos a ver como sanamos de forma sencilla.

 

Algunas técnicas para sanar y volver a balance

Hay muchas formas de sanar nuestras emociones para volver a un balance de nuestra mente, cuerpo, y corazón.  Sin embargo, hoy presento técnicas que a mí personalmente me han funcionado y son muy sencillas, aunque deberán ser puestas en práctica diariamente. La realidad es que no toman mucho tiempo, pero realmente harán una gran diferencia en sus vidas si las aprenden y las aplican efectivamente hasta que se vuelvan un hábito.

Lo primero que hay que recordar es que nuestros pensamientos determinan nuestras emociones. Por ende, la solución es sanar nuestros pensamientos para generar emociones que nos mantengan más en paz, como lo son estar en la frecuencia del amor, la alegría, el optimismo, el entusiasmo, la motivación positiva, etc.  

 

1. Ahora bien, el primer paso siempre es tomar la decisión de hacer algo diferente. Si me quiero sentir diferente y más feliz no puedo seguir haciendo lo mismo ¿cierto?.

Por lo tanto, la primera decisión es ser más consciente de conectar con mi corazón. Algunas preguntas válidas para comenzar son: ¿Quién soy? ¿Qué siento verdaderamente hoy? ¿Cómo me quiero sentir hoy?.  

 

2. El segundo paso es tener la intención de que este espacio sea sanador. La intención y su poder son ampliamente conocidos. La intención de mi alma hará que las cosas sucedan, en este caso la intención es armonizar mis emociones para lograr paz.

 

3. El tercer paso es comenzar a observar durante el transcurso del día (o al comenzar el ejercicio) cuales son esos pensamientos, programaciones y patrones que me sacan de mi centro de paz.

¿Qué significa observarme? Significa ser conscientes, volvernos observadores y conocedores de nosotros mismos. Esto requiere determinación y práctica hasta que se vuelve un hábito el estar conectados y conscientes con lo que vamos pensando y sintiendo para dejar de estar en piloto automático, lo cual nunca es saludable.  

 

4. El cuarto paso, es reconocer esos pensamientos y emociones de forma escrita en un diario personal (que destinaremos al proceso de reconocernos) para comenzar a sacarlos a la luz y sanarlos.

Les explico brevemente: cuando aceptamos y reconocemos nuestros pensamientos o emociones de baja frecuencia energética (como lo son el miedo, ira, ansiedad, etc) comenzamos automáticamente a sanar porque desarticulamos el ego, que lo que quiere es esconder esas sensaciones para que no sean nunca sanadas y terminen por mantenernos en conflicto interno.

La idea es ver y reconocer esos pensamientos para que la emoción que es su consecuencia deje de existir y/o su intensidad disminuya considerablemente. Al darles luz (reconocimiento) los pensamientos de la oscuridad (basados en el miedo) siempre pierden fuerza.

Es importante entender que todo lo que permanece sin ser visto sigue “saboteando” nuestro proceso de paz. Es decir, todo lo que no reconocemos sigue presente en el consciente y en el subconsciente. Recordemos que la paz está en nuestro corazón, no proviene de nuestra mente. Nuestra mente solo genera pensamientos basados en nuestras programaciones y patrones de vida, de aprendizaje, ancestrales, y eso es lo que hay que observar atentamente.

 

5. El quinto paso, es aceptar y reconocer de forma escrita o en voz alta (que funciona muy bien estilo mantra) aquel pensamiento que debo sanar. Un Ejemplo usando miedos muy frecuentes en las mamás serían:

* “acepto y reconozco que me siento muy triste porque tengo que volver al trabajo y no quiero distanciarme del bebé”.

* “acepto y reconozco que me da miedo entregarle a mi bebé a una persona nueva para yo poder tomar un tiempo para mí”.

* “acepto y reconozco que me da miedo que mi bebé se enferme en el jardín”

* “acepto y reconozco que me da rabia no poder quedarme más con mi bebé”

*“acepto y reconozco que me da miedo comenzar a trabajar, no me siento lista o motivada”.

¿Les suenan conocidas estas emociones?, ¡es probable que sí!

Es importante quedarnos en un solo pensamiento para sanarlo por al menos 5 minutos, escribiéndolo o repitiéndolo en voz alta.

Dependiendo de cómo nos vamos sintiendo, podemos trabajar por unos días seguidos repitiendo el mismo ejercicio o podemos irlo cambiando para reconocer un miedo que esté más profundo. Es decir, quizás el miedo original o raíz sea el miedo a perder a mi bebé, que le pase algo y no sea simplemente la tristeza de que vaya al jardín.

Hay que ir sintiendo mientras repetimos el mantra hacia donde realmente nos lleva ese pensamiento e irlo reconociendo profundamente su raíz. Cuando sientan más paz o menos intensidad con respecto a eso que sanan pueden entonces pasar al siguiente pensamiento para sanarlo con ese mantra tan poderoso.

Como verán, es muy fácil y espero que el uso de esta técnica sencilla les traiga tantos beneficios en el encuentro con su propia paz como me los trajo a mí.

Recuerden que la persona más importante en su vida es ustedes mismas, y que si estamos decididas a sanar, ocurrirá. Lograremos estar centradas, en balance, felices, y toda nuestra vida comenzara a cambiar y fluir naturalmente en armonía perfecta.

 

La magia de sanar

Es realmente mágico cuando lo logramos y luego nos sentimos completamente recargadas y listas para enfrentar ese nuevo día, llenas de propósitos y expandiendo la luz en nuestro corazón a todos los que nos rodean, especialmente nuestros hijos.

Quedo pendiente de consultas para aplicar este proceso sanador a sus vidas. Las acompañaré en este mágico recorrido hacia la evolución de sus consciencias.

 

 

3 comentarios

  • Puedo decirles que desde que comencé a hacer estos ejercicios me he sentido mucho mas liberada, hagan los mantras y verán resultados!

    Corina Rodríguez
  • Me encantó! Gracias por recordarme la importancia del autocuidado y de vibrar en la frecuencia del amor; abrazos.

    Paula Barreto
  • Muy interesante el artículo. Me encantó

    Tengo un par de inquietudes:

    1- Que pasa cuando mis miedos son realmente a que le pase algo malo cuando está conmigo ?
    Es como si pensará que puede pasarnos algún accidente.

    2- Por otro lado siento que el tiempo que me queda fuera del trabajo es corto para estar con mi bebé. Entonces no me animo a ir al gym o hacer algo para mi.

    Quedo atenta

    Luz Marina Pérez Giraldo

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3 comentarios

  • Puedo decirles que desde que comencé a hacer estos ejercicios me he sentido mucho mas liberada, hagan los mantras y verán resultados!

    Corina Rodríguez
  • Me encantó! Gracias por recordarme la importancia del autocuidado y de vibrar en la frecuencia del amor; abrazos.

    Paula Barreto
  • Muy interesante el artículo. Me encantó

    Tengo un par de inquietudes:

    1- Que pasa cuando mis miedos son realmente a que le pase algo malo cuando está conmigo ?
    Es como si pensará que puede pasarnos algún accidente.

    2- Por otro lado siento que el tiempo que me queda fuera del trabajo es corto para estar con mi bebé. Entonces no me animo a ir al gym o hacer algo para mi.

    Quedo atenta

    Luz Marina Pérez Giraldo
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